Hay tardes en la biblioteca que dejan una huella especial, y el encuentro con Javier Varilla Fernández, antiguo alumno y profesor del centro, fue una de ellas. Volvió a este espacio que conoce tan bien para presentar El valor de los pequeños detalles, un libro en el que relaciona la forma de jugar y entrenar al fútbol con la manera de enseñar, aprender y crecer. Una obra que no solo habla de deporte, sino también de vida.
La sala se llenó de alumnos pequeños, docentes y familias que querían escuchar a alguien que forma parte de la historia del centro. Aunque muchos de los niños aún no leen libros como el suyo, escuchaban con atención, atraídos por la cercanía de Javier y por la idea de que un profesor suyo también es escritor.
El ambiente era cálido, casi íntimo. Se notaba que no era un autor cualquiera: era “uno de los nuestros”.
Javier explicó cómo en su libro establece un paralelismo entre el fútbol y el aula. Contó que, para él, entrenar y dar clase comparten principios esenciales: la paciencia, la observación, la importancia del ritmo, la escucha y la atención a los detalles que parecen insignificantes pero que lo cambian todo.
Habló de cómo un pase bien dado puede compararse con una explicación clara, o cómo un equipo que se apoya recuerda a un grupo de alumnos que aprende a trabajar juntos. Sus palabras conectaron con el profesorado, que asentía reconociendo en esas ideas su día a día.
La sala quedó en silencio mientras compartía cómo ese proceso lo llevó a mirar su vida —y el fútbol— con otros ojos. Fue un momento sincero, profundo y lleno de humanidad, que tocó a todos los presentes, incluso a los más pequeños, que quizá no entendieron cada palabra, pero sí la emoción que las acompañaba.
La biblioteca volvió a ser ese lugar donde las palabras encuentran hogar y donde las personas encuentran sentido.
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