miércoles, 29 de abril de 2026

Encuentro con Javier Varilla Fernández: cuando un libro nace para seguir adelante

 

Hay tardes en la biblioteca que dejan una huella especial, y el encuentro con Javier Varilla Fernández, antiguo alumno y profesor del centro, fue una de ellas. Volvió a este espacio que conoce tan bien para presentar El valor de los pequeños detalles, un libro en el que relaciona la forma de jugar y entrenar al fútbol con la manera de enseñar, aprender y crecer. Una obra que no solo habla de deporte, sino también de vida.

La sala se llenó de alumnos pequeños, docentes y familias que querían escuchar a alguien que forma parte de la historia del centro. Aunque muchos de los niños aún no leen libros como el suyo, escuchaban con atención, atraídos por la cercanía de Javier y por la idea de que un profesor suyo también es escritor.

El ambiente era cálido, casi íntimo. Se notaba que no era un autor cualquiera: era “uno de los nuestros”.

 Fútbol, enseñanza y la importancia de mirar lo pequeño
Uno de los instantes más conmovedores llegó cuando Javier habló de la dedicatoria del libro, dirigida a sus padres. Contó que El valor de los pequeños detalles nació en un momento de crisis personal, un periodo difícil en el que escribir se convirtió en una forma de avanzar, de reconstruirse y de encontrar sentido en lo cotidiano.
La visita de Javier Varilla Fernández nos dejó una lección valiosa: los libros no solo cuentan historias, también acompañan, sostienen y ayudan a crecer. Y cuando un antiguo alumno vuelve como autor y profesor, trae consigo un mensaje poderoso para toda la comunidad educativa: que los pequeños detalles importan, que las crisis pueden transformarse en caminos nuevos y que compartir lo aprendido es una forma de devolver lo recibido.

Javier explicó cómo en su libro establece un paralelismo entre el fútbol y el aula. Contó que, para él, entrenar y dar clase comparten principios esenciales: la paciencia, la observación, la importancia del ritmo, la escucha y la atención a los detalles que parecen insignificantes pero que lo cambian todo.

Habló de cómo un pase bien dado puede compararse con una explicación clara, o cómo un equipo que se apoya recuerda a un grupo de alumnos que aprende a trabajar juntos. Sus palabras conectaron con el profesorado, que asentía reconociendo en esas ideas su día a día.

La sala quedó en silencio mientras compartía cómo ese proceso lo llevó a mirar su vida —y el fútbol— con otros ojos. Fue un momento sincero, profundo y lleno de humanidad, que tocó a todos los presentes, incluso a los más pequeños, que quizá no entendieron cada palabra, pero sí la emoción que las acompañaba.

La biblioteca volvió a ser ese lugar donde las palabras encuentran hogar y donde las personas encuentran sentido.

Encuentro literario


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